Cap 2. Cuando unos te dicen que estás loco y otros te dan la enhorabuena
Diario de un emprendedor novato, entrada #2
Cuando unos te dicen que estás loco y otros te dan la enhorabuena
Desde que se supo la noticia, he escuchado opiniones de todo tipo. Casi todo el mundo me ha dado su punto de vista, y cada uno desde su propia experiencia.
Si no leíste la entrada anterior, aquí cuento cómo pasé de la física a emprender a los 40.
«Déjate de tonterías y busca un trabajo»
Cuando se enteraron compañeros y antiguos compañeros, la reacción fue de preocupación. Lógica, por otra parte. Varios me aconsejaron lo mismo: busca otra empresa y emprende en paralelo, sin jugártela. Una amiga fue más directa: «Déjate de tonterías y busca un trabajo».
Sobre el papel, tenía sentido. Había cobrado la indemnización del ERE, suficiente para cubrir aproximadamente un año de gastos familiares. Entrar en otra empresa con ese colchón parecía una jugada maestra.
Reconozco que me sentí tentado. Llegué a hacer alguna entrevista.
Ninguna encajó. Buscaban un comercial puro, alguien cuyo trabajo fuera vender de la mañana a la noche. Y yo no lo era.
Lo curioso es que llevaba años tomando decisiones importantes en empresas. Pero cuando la decisión afectaba directamente a mi bolsillo, la cosa cambiaba bastante.
Y aun así, había una voz que no se callaba: José, ¿qué haces? Prueba este nuevo camino.
Los que me dieron la enhorabuena
Por aquellas fechas empecé a hablar con amigos de mi mujer. Ella es empresaria y gran parte de su círculo también lo es.
Lo primero que hicieron fue darme la enhorabuena. Lo segundo: «José, tenemos que quedar un día para que me cuentes. Así te cuento mi experiencia y aplicas lo que te sirva».
Y casi todos coincidieron en un consejo:
Encuentra tu cliente objetivo y aprende a vender tu servicio. Es lo más difícil.
Nadie me preguntó si estaba seguro. Me dijeron dónde iba a estar la dificultad.
El consejo que me descolocó
Reconozco que ese consejo me descolocó. Unas semanas antes, había dejado pasar varios puestos precisamente porque buscaban un comercial puro. Y ahora resultaba que lo más difícil de emprender era vender.
Había trabajado en desarrollo de negocio, sí. Pero siempre con una gran empresa detrás. Con su marca, sus referencias, sus equipos. Cuando entraba en una reunión, el cliente ya sabía quién era Inetum.
Ahora tenía que vender algo mucho más difícil: a mí mismo. Sin logo, sin casos de éxito con mi nombre, sin nadie que respondiera por mí.
Y no estaba seguro de saber hacerlo.
Dos tipos de consejo
Las personas con las que había hablado me querían ayudar. De eso no tenía ninguna duda.
Pero había una diferencia.
Unos me aconsejaban desde la experiencia de trabajar para otros. Los demás, desde la experiencia de haber construido algo propio.
Si quería aprender a emprender, tenía que escuchar a quienes ya habían recorrido ese camino.
No porque tuvieran todas las respuestas. Ni porque sus negocios fueran siempre bien.
Sino porque conocían los problemas que probablemente me iba a encontrar.
Y yo, sinceramente, no tenía ni idea de lo que me esperaba.
Estaba acostumbrado a resolver problemas de empresas. Ahora tenía que aprender a construir una.
Y no era exactamente lo mismo.
José Suárez
¿Te apuntas al viaje?
Tengo 40 años y estoy aprendiendo a emprender.
En este diario voy a compartir lo que vaya descubriendo: las primeras ventas, las decisiones equivocadas, las dudas y, espero, alguna que otra victoria.
Si te interesa descubrir cómo acaba esta aventura, puedes seguirme en LinkedIn o suscribirte al blog.
Nos vemos en el próximo capítulo.
Y si tienes una empresa y te pica la curiosidad por saber dónde se te escapa el margen y quieres aumentar tus capacidades analíticas, puedes echar un vistazo a Margen Oculto.

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